El Carpintero Sabanero

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El Carpintero Sabanero

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Emiro Oñate se acaba de casar apenas hace unos días con candelaria Mesa su amada, con la cual habían vivido un noviazgo desde muy jóvenes que duro 10 años y que finalmente habían llegado a contraer nupcias.

Muchos regalos llegaron el día de su boda, fue un verdadero festín que duro hasta el amanecer; no se podían quejar les dieron, televisión, nevera, microondas, y hasta sanduchera, fueron muy afortunados, pero solo les hacía falta algo, una sala, ya que contaban con dos viejas mecedoras que les había regalado la abuela de Candelaria y era necesario una buena sala para recibir las visitas, una sala digna de la familia Oñate Mesa.

Emiro al día siguiente fue al centro de la ciudad a hacer algunas vueltas y se encontró con su compadre Olimpo,

– Amigo ¿cómo estás, compadre? estoy necesitando una sala para mi casa

– Compadre te tengo el carpintero, el tipo te hace una sala como la quieras le dicen el mago, ombe ese tipo si trabaja bien.

Y así fue, fueron donde el carpintero y Emiro mando hacer su sala que el carpintero le mostró en una revista que según él le habían enviado de Miami.

Tranquilo compadre no se preocupe está con el mejor yo soy serio y muy responsable además soy cristiano y asisto al culto del barrio, aseveró el hombre con tono firme y convincente esto sucedió a finales del mes de agosto.

El trato se haría de la siguiente manera Emiro debía abonar el 50 por-ciento del trabajo y al recoger los muebles el otro 50 por ciento, así sellaron el negocio, dándole $5.000 pesos de abono inicial.

Al momento de partir Emiro le dijo:

– Ajá para cuando están los muebles?

a lo que el carpintero le contesto:

– Mi llavecita, mi hermano te tengo todo listo en 20 días.

Rafael regreso muy contento a mostrarle a su esposa la sala que había mandado hacer, ella se puso muy feliz se abrazaron y se fundieron en un beso profundo de amor emocionados por el logro de su primera sala de casados.

Para comprar la sala Emiro había ahorrado cada peso en su trabajo en la fábrica donde ejercía labores de operario, lo había hecho con mucho esfuerzo y solo contaban los días para poder ver realizado el anhelo de tener su sala para recibir a familia y amigos.

Llegado el día de entrega Emiro llamo al carpintero y este le dijo:

– Mi hermanito no te tengo listo los muebles, pero dame unos 15 días más es que el ayudante se enfermó y ajá me tocó solo y eso así no avanza uno nada, pero con certeza seguro que te los tendré listos.

Emiro entendió la situación y le dijo:

Está bien los recojo en 15 días.

Pasaron los 15 días y Emiro fue al taller del carpintero y se encontró con que no había hecho nada de la sala y le pregunto al carpintero

¿ajá compa y la sala dónde está ?

Compita querido mi hermano siéntese y le ofrezco un café tengo que contarle algo, imagínese que tenía los materiales listos pa empezar y los dejé en el taller junto con la madera y se metieron los ladrones y se llevaron la tela, eso fue hace días, pero fui a buscar la misma tela que tú quieres, pero está agotada disculpa …

El carpintero lloro se le salieron las lágrimas y Emiro se conmovió viendo al hombre derribado por la vergüenza y desesperación.

Así que le dijo el carpintero a Emiro:

Necesito que me hagas otro abonó de $1000 mil para volver a comprar la tela es no tengo con que comprarla mientras lloraba desconsolado.

Emiro saco el dinero y le dijo toma los mil pesos y soluciona, tranquilo… pero cuando vuelvo por los muebles?

¡Don Emiro mi hermano del alma pasa en 20 días vamos a darle duro para sacarte el trabajo cuánto antes, en nombre de Dios bendiciones!

Emiro se fue tranquilo sabiendo que ya era la tercera vez y está sería la vencida y podría tener los muebles.

¿Llegado el día luego de los 20 días de espera, Emiro llegó al taller y estaba una señora ya bastante mayor y le dijo que buscas aquí mijo? le dijo a Emiro.

Doña busco al carpintero y ella le dijo:

ay mijo si supieras!; está en la clínica gravísimo tiene apendicitis y no sé qué vamos hacer ….

Lo mejor será que pase en dos meses mientras se recupera.

Bueno doña que se mejore y se fue a su casa triste y acongojado, pero con la esperanza de tener su sala por fin.

Pasaron dos meses más y llegó a buscar al carpintero y lo encontró dormido en un viejo sofá en el taller, Don Rafa Don Rafa soy yo

¿Don Emiro y al despertar vio a don Emiro y este le dijo de qué hablas? quién eres? debes estar confundido, yo soy el hermano gemelo de Rafael yo no soy carpintero, Rafael no está, él se fue a Medellín yo soy el hermano.

Emiro se tomó la cabeza y le pregunto al supuesto hermano y cuando regresa?

y este le dijo:

El próximo lunes ven y hablas con él, así que no tuvo más remedio que volver a partir.

De regreso a su casa se encontró con su compadre amigo

¿-Que le pasó ombe compa?

– Compadre el carpintero no me entrega los muebles ya han pasado varios meses y nada.

Qué raro, ese tipo tiene fama que es buenísimo pero tranquilo que el té los entrega, por algo le dicen el mago.

Llegó el lunes y Emiro fue nuevamente al taller y al llegar se dio cuenta de que Rafael dormía plácidamente en el sofá y decidió despertarlo alzando la voz y ya desesperado, absolutamente descompuesto por la ira le dijo:

ajá despierta ya está bueno, ¿dónde está mi sala?

– y este le dijo:

– Ombe Emiro como me despiertas de esa manera tan brusca debes ser más educado, tu sala aún no está, te la entrego en diciembre ya estamos en noviembre te la hago en diciembre, para que estrenes sala para año nuevo, cógela suave y deja el estrés que te voy a entregar una sala bien linda, igualita a la de la revista de Miami que te mostré y baja la voz que me duele mucho la cabeza yo soy muy educado, desarma tu corazón, recuerda las palabras de la Biblia, amarás al prójimo como a ti mismo,

Tranquilízate yo te bendigo y te perdono en nombre del señor Jesucristo.

Emiro ya no sentía rabia ya habían pasado 5 meses desde que había mandado hacer su sala, prefirió callar antes las palabras del carpintero descarado y al momento de salir del taller dándose por vencido y justo antes de cruzar la puerta,

Le dijo el carpintero:

¡Si quieres ve dónde otro carpintero! pero yo no devuelvo plata, así que te esperas o dejamos así.

Emiro lo miro y le dijo:

¿Para cuándo me la entregas?

¿Seguro la tienes para año nuevo?

Y el carpintero le respondió:

Mi hermano del alma, usted sabe que usted es mi llave, ¡mi amigo se lo juro cuente con eso!

Así que Emiro no tuvo más opción que regresar a su casa muy triste, aunque con la esperanza de estrenar sala para el nuevo año.

P.D.(El carpintero no tenía hermano gemelo)

 

Autor: Boris Sánchez Maldonado

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